
Supongamos por un momento que nosotros estamos en el servicio militar y que somos una unidad comando que está en la selva. Pensemos que tenemos un compañero que se llama Pepe. Él es un soldado que nunca limpia sus botas y que mantiene su uniforme desarreglado; además, vemos que no limpia frecuentemente su arma. Esa noche nos dicen que él va a servir de centinela mientras nosotros dormimos y sabemos que el enemigo ¡acecha! ¿Podremos dormir tranquilos? La respuesta obvia es que ¡no! Ahora bien, ¿qué tiene que ver que Pepe sea desarreglado, desaliñado, que no brille sus botas, con que sea buen o mal soldado, con que sea buen o mal centinela?
Intuimos una relación directa entre qué tan disciplinado es y qué tanto podemos confiar en las funciones que son encomendadas a él. Lo mismo pasa en la línea de producción: si un operario es desordenado, no respeta los sitios donde debe poner la herramienta ni donde debe colocar las piezas, ¿qué nos hace pensar que sí va a respetar el estándar de operaciones? ¡Obvio nada!; es decir, tenemos conectado directamente el orden y aseo del puesto de trabajo con el respeto de los estándares de producción.
La disciplina en el sentido laboral
Normalmente asociamos disciplina al castigo, pero el real enfoque en lo que nos atañe es el de instruir, enseñar. Y para poder instruir debemos ser instruidos, es por esto que si queremos disciplina en un grupo de trabajo que nosotros dirijamos debemos ser los primeros en tenerla. Ahora bien si entendemos disciplina como “cumplimiento de las leyes y ordenamientos de la función”, deben estar marcadas cuales son estas leyes y ordenamientos y deben ser enseñados.
George Bohlander en su libro Administración de los Recursos Humanos nos define la disciplina en el sentido laboral: “Como el conjunto de normas y principios que regulan la correcta relación entre los trabajadores y sus superiores, teniendo como base la relación de interdependencia, el cumplimiento de las ordenes y obligaciones, fundadas en el reconocimiento y el respeto de las personas”.
El querer tener una empresa disciplinada a veces puede parecer querer ser autoritario, pero realmente es todo lo contrario, hay que definir unas reglas claras de juego que todos los participantes de la empresa conozcan, así se logra un ambiente donde para todos son claras las normas.
Veamos algunas notas sobre la disciplina laboral del código de trabajo cubano:
Artículo 146: “La observancia de la disciplina laboral es obligación individual y colectiva de todos los trabajadores sin excepción, por cuanto constituye un elemento esencial para la consecución de los objetivos económicos y sociales en que están empeñados los trabajadores”.
Artículo 151: “Los trabajadores tienen que cumplir las obligaciones generales y específicas que les vienen impuestas en razón de la ocupación o cargo que desempeñan. Por tanto deben: asistir regular y puntualmente a su trabajo; aprovechar al máximo la jornada laboral; cumplir el contenido de su ocupación o cargo, el convenio colectivo de trabajo y el reglamento disciplinario correspondiente; cumplir las regulaciones de protección e higiene del trabajo reglamentadas para su puesto de labor, utilizando debidamente los medios de protección que les sean entregados y los relativos a la prevención de incendios; cuidar de la propiedad socialista y de los recursos materiales que les confían para el desempeño de sus labores y cumplir los demás deberes establecidos en la ley”
Ya este código, ve la disciplina como un elemento esencial para los objetivos económicos y sociales, es decir es vital la disciplina para cumplir con las metas que como colectividad nos trazamos.
Pero para “…aprovechar al máximo la jornada laboral; cumplir el contenido de su ocupación o cargo…” Nuestros trabajadores deben haber sido instruidos, como hacer esto.
El error más común que me he encontrado es que los jefes quieren cambiar su modo de producir de un día para otro e intentan estandarizar sus puestos de trabajo todos a la vez. Algo que le aprendí a Toyota, fué que debemos hacerlo uno a uno, un piloto, un solo operario, un solo supervisor, luego dos, tres… luego habrá masa crítica. Créame que es muy diferente volver disciplinado a un trabajador en la costa Atlántica, que en el centro del país que en Antioquia, y cada fábrica es diferente, por eso debemos aprender con uno, para luego desplegar la herramienta a todo el piso de producción.
Cuando empezamos a implementar la disciplina en un solo operario, en un solo puesto, el ejercicio que realmente estamos ejecutando es SER JEFES o líderes, es decir si no soy capaz que un operario me siga en el ejercicio de respetar las normas, que me hace pensar que soy capaz de hacerlo con 10, 20…100…
Ser jefe (o líder… Sé que la palabra jefe está desprestigiada) implica que las personas me sigan, por esto si los operarios no siguen normas… La respuesta es sencilla… No hay jefes… No hay líderes…
Para crear disciplina podemos utilizar varias herramientas, entre ellas la metodología de las 5S. En una nueva entrada de este blog publicaremos cómo hacer un ejercicio de 5S en la planta de producción y a partir de un piloto con un solo operario y un solo supervisor lograr la implantación de la disciplina.

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